Llegas cansado a tu habitación de hotel, después de un día interminable, con reuniones, informes, llamadas de teléfono…
Solo piensas en relajarte, en tomar un baño reparador y salir a cenar algo. En un momento piensas, – “me gustaría compartir estos momentos con alguien que me comprenda y lo pasemos bien”- un amigo te recomendó lo servicios de Ananda y no te lo piensas dos veces, nos llamas, y bajo nuestro asesoramiento te ofrecemos la mejor opción según tus necesidades.

Estas en la cafetería de hotel tomando un refresco cuando una voz muy femenina te pregunta: -Hola, me estabas esperando ¿verdad?- te quedas un tanto bloqueado ante la belleza que tienes delante de ti, una mujer realmente guapa, cuidada y muy femenina, viste con falda y chaqueta, con el pelo recogido, sin llamar la atención… piensas “he acertado”- Hola, Si… Respondes.

Hablando con ella decidís ir a cenar a un restaurante cercano, entabláis conversación, te das cuenta de que es una mujer preparada, que no te va a poner en evidencia en ningún caso. Roto el hielo empezáis a relajaros ambos y habláis con más confianza, os reís, probáis el vino, habláis de vivencias, aficiones… y te sientes muy bien, estas pasando una velada muy agradable junto a una chica abierta que te da pie a mantener conversaciones interesantes.

Acabáis de cenar y os apetece una copa tranquila, la chica conoce la ciudad y decide llevarte un lugar de moda tranquilo donde poder seguir charlando. Cada vez tenéis más confianza, los susurros al oído y las confidencias os hacen reír – ¿qué te apetece tomar? te pregunta – elige tú, le respondes – mientra va a la barra a pedir te fijas en ella, recorres su cuerpo de arriba a abajo, tacones, piernas largas, bien vestida, rubia con el cabello recogido en una coleta… ¡Es perfecta! piensas…

Después de la copa y algunas risas más, te dice: -¿Bailas?- te animas y bailáis agarrados una canción lenta, puedes oler su perfume, sentir sus curvas, sus pechos pegados a tu cuerpo… te das cuenta de que es una mujer sensible, ¡una mujer de bandera!.

Ha sido una noche genial, has recargado las pilas, has desconectado del día a día, no podías imaginarte un velada como la que has vivido. Cogéis un taxi y te acompaña al hotel, y no tienes mas remedio que decirla -¿subes?- ella acepta y os relajáis en la habitación, un masaje, lencería fina…

Esta experiencia la podrías vivir tú, no dejes pasar la ocasión y llámanos, lo pasarás genial.

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